El 26 de diciembre de 1791, en Londres (Inglaterra), nació Charles Babbage, quien a principios del siglo XIX sentó las bases de lo que hoy llamamos ordenador. En 1822 diseñó una máquina diferencial para el cálculo de polinomios, que se usaría para el cálculo de tablas de navegación y de artillería.

En 1833, Babbage empezó a trabajar en la máquina analítica, un dispositivo que sería capaz de resolver cualquier problema matemático. Requería una precisión que era imposible de conseguir en aquel tiempo, por lo que no llego a construirla. Esta máquina tenía que ser totalmente automática y capaz de ejecutar las funciones de la aritmética básica. La máquina se dividiría en cinco partes:

  • Un almacenador donde guardar los números que debían facilitar la información para los problemas, y los que se generarían durante los cálculos.
  • Una unidad aritmética o “mezclador” para hacer operaciones aritméticas sobre los números almacenados, mediante ruedas y engranajes.
  • Una unidad de control que verificara la correcta ejecución de las operaciones deseadas, y que, mediante ruedas y engranajes, transfiriera datos entre el mezclador y el almacenador.
  • Un dispositivo de entrada, que funcionaría con tarjetas perforadas, para introducir los datos y las instrucciones en la máquina con los que ejecutar las operaciones aritméticas.
  • Un dispositivo de salida para mostrar los resultados.

Tuvieron que pasar muchos años para que los principios de esta máquina pudieran ponerse en practica. Charles Babbage murió el 18 de octubre de 1871 sin ver cumplido su sueño.