Del ábaco a la calculadora electrónica

El dispositivo de cálculo más primitivo que se conoce es el ábaco. Suele consistir en unas cuentas ensartadas en unos alambres que representan cantidades según la posición que ocupan. Apareció entre los años 2700 y 2300 a. C. en Mesopotamia y se ha venido usando en diferentes culturas hasta hoy.

En 1617, el matemático escocés John Napier, conocido por los logaritmos, diseñó una calculadora (conocida como ábaco neperiano o huesos de Napier) que, usando palillos con números impresos, permitía hacer multiplicaciones y divisiones.

La calculadora mecánica más antigua que se conoce es la Pascalina, inventada por el matemático y filósofo francés Blaise Pascal en 1642 para ayudar a su padre, que era funcionario de impuestos.

Otro instrumento es la calculadora dentada de Leibniz, creada por el filósofo y matemático alemán Gottfried Leibniz en 1672. Más perfeccionada que la de Pascal, era capaz de multiplicar, dividir y hacer raíces cuadradas. Leibniz también propuso una máquina de calcular que usaba el sistema binario, el mismo que usan en nuestros días las calculadoras electrónicas.
