En 1900, unos buzos recolectores de esponjas encontraron los restos de un barco romano hundido en el mar Egeo, cerca de la isla griega de Anticitera. Entre los restos del naufragio descubrieron piezas de un dispositivo que funcionaba con engranajes, conocido desde entonces como el mecanismo de Anticitera. Se cree que era capaz de predecir eclipses y grandes eventos como los Juegos Olímpicos. Es el ejemplo más antiguo de lo que hoy llamamos ordenador.