Por defecto, Windows oculta las extensiones de ficheros que están asociadas a un programa que los abre, es decir, las de “tipos de archivo conocidos”. Microsoft lo lleva haciendo desde Windows 95, por estética y para evitar que, al cambiar el nombre de un fichero, se borre por accidente la extensión y ya no se pueda abrir.

Sin embargo, ocultar las extensiones puede ser un coladero para programas maliciosos (malware) que se camuflan como inofensivos ficheros de texto o imagen. Un claro ejemplo es el gusano ILOVEYOU, que infectó millones de ordenadores en 2000.

Para mostrar las extensiones no hay más que abrir el Explorador de Windows, entrar en Opciones de carpeta (en Windows 10/11, Archivo->Cambiar opciones de carpeta y búsqueda), y en la pestaña Ver, desmarcar la casilla Ocultar las extensiones de archivo para tipos de archivo conocidos. En Windows 10/11 también se puede hacer en Vista y marcar la casilla Extensiones de nombre de archivo.

Desde Windows Vista no se selecciona la extensión al cambiar el nombre de un fichero, por lo que es poco probable que la borres por accidente.